Para los que entrenan
Sauna
post-entreno.
El protocolo.
Acabas de entrenar fuerza. Tus fibras musculares tienen microtraumatismos, hay inflamación local y el cuerpo empieza a reparar. Entrar en sauna en ese momento no es un capricho — es un amplificador.
- +200% GH post-entrenamiento. Combinar esfuerzo de fuerza con sauna posterior eleva aún más los picos de hormona de crecimiento, potenciando la síntesis proteica.
- Menos DOMS. El calor mejora el flujo sanguíneo en el tejido dañado, acelerando la eliminación de metabolitos de desecho y reduciendo el dolor muscular de aparición tardía.
- Vasos sanguíneos más eficientes. El entrenamiento cardiovascular combinado con sauna mejora la vasodilatación y la función endotelial más que cualquiera de los dos por separado.
- Resíntesis de glucógeno. La mejora circulatoria favorece la reposición de glucógeno muscular, preparándote mejor para la siguiente sesión.
Espera entre 15 y 30 minutos tras el entreno antes de entrar en sauna. Hidrátate bien. Empieza con sesiones de 10–15 minutos si no tienes experiencia previa.


